Monitorización de la calidad de la reanimación cardiopulmonar

Nicolás Arriaza H. * y María Mercedes Aguirre C.**

Filiaciones

Reve Chil Anest Vol. 41 Número 1 pp. 42-45|doi:
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Es sabido que las probabilidades de supervivencia de los pacientes en paro cardiaco están en estrecha relación con la calidad de las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), y dentro de éstas, las compresiones torácicas son el primer paso para lograr un flujo sanguíneo coronario mínimo durante la RCP 1 ,2 .

Desafortunadamente estudios recientes han mostrado que la calidad de la RCP tanto en el ambiente extrahospitalario como en el intrahospitalario, es a menudo deficiente 3 5 . Por tal razón, uno de los énfasis en las últimas recomendaciones emanadas de ILCOR (International Liaison Committee on Resuscitation), específicamente las Guías de la American Heart Association 2010, es asegurar un RCP de alta calidad. Esto implica:

  • Compresiones torácicas con la frecuencia y profundidad adecuada.

  • Permitir una expansión torácica completa entre compresiones.

  • Minimizar las interrupciones y los tiempos sin compresión torácica.

  • Evitar la ventilación excesiva.

Para conseguir este objetivo es imprescindible contar con mecanismos de monitorización eficientes y en tiempo real, que permitan evaluar la efectividad de las maniobras y la necesidad de modificar alguna de las intervenciones.

Los elementos de monitorización en RCP pueden ser clasificados de acuerdo a parámetros mecánicos y fisiológicos.

Parámetros mecánicos

Diversos dispositivos se han estudiado para ayudar al reanimador a conseguir una RCP adecuada. Los más simples son los acelerómetros y metrónomos que guían en el número de las compresiones torácicas y ventilaciones. Existen dispositivos más sofisticados que censan las compresiones torácicas y su profundidad, y además, hacen una pausa en tiempo real y proporcionan retroalimentación visual y/o auditiva respecto a la forma en que se están realizando las compresiones 6 .

Hasta la fecha no hay estudios que demuestren una mejora significativa en cuanto a sobrevida en relación con el uso de dispositivos mecánicos durante los eventos reales de paro cardiaco. Sin embargo, los dispositivos que permiten una retroalimentación de la RCP en tiempo real podrían mejorar la calidad de la RCP, además de facilitar el entrenamiento y la adquisición de habilidades por parte de los reanimadores 7 9 .

Parámetros Fisiológicos

Durante el PCR los parámetros fisiológicos clásicos que se han monitorizado como medio de evaluación de la efectividad de las maniobras de reanimación son el registro electrocardiográfico (ECG) y la palpación de pulso. Lamentablemente, estos parámetros no permiten evaluar la calidad de la reanimación, puesto que no traducen la obtención de flujos ni de presiones de perfusión críticas, que son las que podrían dar la oportunidad de reanimar con éxito al paciente en PCR.

Otros parámetros que se han estudiado son la presión espirada de CO2 (ETCO2), la presión de perfusión coronaria (PPC) y la saturación venosa central de oxígeno (ScvO2), que han demostrado tener una correlación directa con el gasto cardiaco y el flujo sanguíneo coronario durante la reanimación. Además, se han identificado los valores mínimos de estos parámetros a partir del cual las maniobras de reanimación se traducen en una mayor tasa de retorno a la circulación espontánea 13 , 14 .

Pulso

Es frecuente la búsqueda de pulso femoral o carotídeo por parte de los reanimadores, como medio de monitorización de la efectividad de la RCP. Si bien la presencia de pulso carotídeo o femoral cuando las maniobras de reanimación se han detenido es un signo claro de retorno a la circulación espontánea, su significado durante las compresiones torácicas no es de utilidad ya que la vena cava inferior no posee válvulas, por lo que el flujo sanguíneo retrógrado en el sistema venoso puede producir una onda de pulso palpable durante la reanimación, dando una errada impresión de flujo sanguíneo arterial 10 . Además esta onda de pulso está lejos de indicarnos qué es lo que sucede con la perfusión coronaria y/o cerebral, objetivos primordiales de la reanimación.

Por otra parte, la búsqueda de pulso por parte de los reanimadores no siempre es una tarea fácil, habitualmente tardan demasiado tiempo en encontrarlo o presentan dificultades para determinar si el pulso está o no presente 11 .

Oximetría de pulso

Durante un PCR, la oximetría de pulso no suele proporcionar una señal fiable debido a que el flujo sanguíneo está alterado o es insuficiente en el lecho periférico. Al igual que con la onda de pulso, la presencia de una onda pletismográfica normal una vez detenidas las maniobras, es un indicador del retorno a la circulación espontánea 12 .

Gases en sangre arterial

Los gases en sangre arterial durante la RCP no son un indicador confiable de la gravedad de la hipoxemia ni de la hipercapnia tisular, por lo tanto, su medición de rutina durante la reanimación cardiopulmonar tiene un valor incierto 12 .

Presión espirada de CO2 (ETCO2) o Capnografía

El CO2 es producido por el metabolismo celular y transportado por el flujo sanguíneo hasta los pulmones. La capnografía mide la concentración de CO2 exhalado al final de la espiración y se expresa normalmente como presión parcial (valor normal: 35 a 40 mmHg).

Durante un paro cardiaco el CO2 se sigue produciendo, pero al no existir flujo sanguíneo no alcanza los pulmones y el valor de la capnografía con ventilaciones continuas, tiende a cero. Una vez iniciadas las compresiones torácicas y en condiciones de ventilación constantes, la ETCO2 se correlaciona con el gasto cardiaco logrado con las maniobras de RCP.

La persistencia de valores bajos de ETCO2 (< 10 mmHg) durante la RCP en pacientes intubados, sugieren un retorno a la circulación espontánea poco probable 15 17 . Teniendo en cuenta estos valores, la monitorización continua del ETCO2 durante la RCP representa un parámetro de la calidad de la reanimación, además de evidenciar la fatiga de los reanimadores. Un punto importante a tener en cuenta es que al administrar bicarbonato de sodio este se disocia en agua y CO2, provocando un aumento transitorio del ETCO2, que no debe confundirse con un retorno a la circulación espontánea.

Cuando el ETCO2 es < 10 mmHg, es razonable tratar de mejorar la calidad de la RCP mediante la modificación de las compresiones torácicas hasta llegar a valores mayores a 10 mmHg. Si el ETCO2 aumenta bruscamente a un valor normal, es un indicador de retorno a la circulación espontánea.

El valor de la capnografía en pacientes no intubados como elemento de monitorización de la calidad de la RCP y retorno a la circulación espontánea es incierto. Lo mismo ocurre en pacientes ventilados con dispositivos supraglóticos o bolsa-mascarilla.

Presión de perfusión coronaria (PPC)

La presión de perfusión coronaria (PPC = ∆ presión diastólica aórtica-presión de fin de diástole de ventrículo izquierdo) durante la RCP, ha mostrado una correlación con el flujo sanguíneo miocárdico y el retorno a la circulación espontánea. Así mismo, conseguir PPC altas durante la reanimación se traduce en una mayor tasa de retorno a la circulación espontánea y sobrevida en las primeras 24 horas. Estudios han mostrado que cifras de PPC mayores de 15 mmHg tienen mejores tasas de retorno a la circulación espontánea 14 , 18 .

Como en clínica rara vez se cuenta con la PPC, un sustituto razonable es la presión arterial diastólica invasiva. Aunque no hay estudios que establezcan la correlación entre la presión arterial diastólica invasiva (PAD) y el retorno a la circulación espontánea, parece razonable considerar la PAD como parámetro de monitorización de la calidad de la reanimación 1 : si es < 20 mmHg es imprescindible tratar de mejorar la calidad de la reanimación, optimizando las compresiones torácicas y/o usando vasopresores. Debe considerarse una PAD sobre 40 mmHg como valor ideal durante las maniobras de reanimación 20 .

Saturación venosa central de oxígeno (SvcO2)

Cuando la hemoglobina, el consumo y la saturación arterial de oxígeno son constantes, los cambios en ScvO2 reflejarán las diferencias en el aporte de oxígeno a través de cambios en el gasto cardiaco. Si se mide la ScvO2 en forma continua utilizando un catéter venoso central ubicado en la vena cava superior, los valores normales están entre 60% y 80%. Durante la reanimación cardiopulmonar estos valores van entre 25-35%, indicando un flujo sanguíneo insuficiente. Estudios clínicos han demostrado que una SvcO2 inferior a 30% durante maniobras de RCP se asocia a una baja tasa de retorno a la circulación espontánea 21 .

Cuando se tiene ScvO2 en forma continua, es un indicador útil para estimar el gasto cardiaco y el suministro de oxígeno durante la RCP. Por lo tanto, es razonable considerar su uso para controlar la calidad de la RCP. Si la ScvO2 es < 30% es razonable tratar de mejorar la calidad de la RCP mediante la optimización de las compresiones torácicas. Sin embargo, para medir ScvO2 se necesita instalar un catéter central con fibra óptica, lo que es una excepción en condiciones de RCP.

Ecocardiografía

No hay estudios que evalúen específicamente el impacto de la ecocardiografía en los resultados del paciente en paro cardiaco. Sin embargo, varios estudios sugieren que la ecocardiografía transtorácica y transesofágica tienen una potencial utilidad en el diagnóstico diferencial de las causas del paro cardiaco, tales como taponamiento cardiaco, embolia pulmonar, isquemia miocárdica, hipovolemia y disección aórtica 22 , 23 . A medida que el uso de la ecocardiografía con protocolos focalizados en PCR e integrados a los algoritmos de reanimación se vaya masificando (FEER: focused echocardiographic evaluation in resuscitation 24 , se contará con mayor evidencia para evaluar la eficacia de esta herramienta diagnóstica y de monitorización. Por el momento, el uso de la ecocardiografía transtorácica y transesofágica puede ser considerada en el diagnóstico diferencial de las causas de paro cardiaco.

REFERENCIAS

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