PDF | DOI: 10.25237/congreso-2025-21
Esta obra está bajo licencia CC BY 4.0
Augusto San Martín Grob — Especialista en Anestesiología y Reanimación, Hospital Barros Luco. Santiago, Chile.; Antonia Del Sol Rojas Valiente — Interna de Medicina, Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. Santiago, Chile.
Introducción
El gold standard de tratamiento del aneurisma cerebral roto es la microcirugía con clipaje, presentando riesgo de ruptura intraoperatoria y sangrado posterior (1). En este contexto, se han propuesto técnicas de hipotensión permisiva para disminuir el riesgo de sangrado, destacando recientemente la hipotensión inducida por estimulación ventricular rápida (EVR). Esta aumenta la frecuencia cardiaca (FC) de forma controlada mediante un marcapasos transitorio (MT), disminuyendo la resistencia vascular periférica y repercutiendo inmediatamente en la hemodinamia, permitiendo un manejo preciso de la presión arterial media (PAM), lo que evita sobrepasar el umbral isquémico (2).
Antecedentes y hallazgos clínicos
Se presenta el caso de una mujer de 36 años, con hipotiroidismo y fibromialgia, tabáquica activa, sin otros antecedentes a destacar. Presentó cefalea ictal espontánea asociada a compromiso de conciencia, recuperando hasta sopor superficial, con cervicalgia posterior y convulsión tónico-clónica generalizada. Manejada con fármacos antiepilépticos, es derivada a hospital secundario.
Calendario (cronología)
Se realiza tomografía computarizada (TAC) de cerebro sin contraste que informa hemorragia subaracnoidea (HSA) perimesencefálica; angioTAC de cerebro y cuello corrobora aneurisma de arteria vertebral izquierda, originada en arteria cerebelosa posteroinferior izquierda. Se trasladó a hospital terciario, ingresando a reanimador con diagnósticos de HSA aneurismática Fisher II, WFNS 2. Hemodinámicamente estable; monitoreo cardiaco con ritmo sinusal (RS) y bloqueo completo de rama izquierda. Neurológicamente con sopor superficial, GCS 14. Se realizó angiografía cerebral rotacional. Dado que lesión fue interpretada como desfavorable para terapia endovascular, se programó clipaje quirúrgico para día siguiente.
Plan anestésico
S e indicó anestesia general intravenosa total; mecánica ventilatoria modo ACVC. Se instaló catéter venoso central, línea arterial radial, sonda de MT y catéter de drenaje espinal. Complementariamente, se administraron analgésicos, antieméticos y cristaloides hipertónicos; se realizó Scalp Block con Bupivacaína y Lidocaína; paciente en Park Bench.
Conflictos de interés
Se realizaron dos clipajes transitorios de tres minutos cada uno y, 30 minutos después, clipaje aneurismático definitivo. Para ello, se utilizó EVR mediante MT, transitando a taquicardia ventricular (TV) hasta 180 lpm por tres minutos, logrando descenso inicial de PAM desde 104 hasta 48 mmHg. Dada compensación fisiológica, FC se aumentó hasta 222 lpm, con posterior ajuste de PAM a 56 mmHg. Procedimiento cursó sin incidentes; paciente evolucionó favorablemente, sin clínica de vasoespasmo ni nueva focalidad n eurológica, dándose de alta.
Discusión y Conclusiones
La EVR como técnica de hipotensión permisiva permite, de forma precisa y rápida, gestionar la hemodinamia del paciente, evitando umbrales isquémicos prolongados que se dan ante el uso de fármacos como, por ejemplo, la adenosina (2). Si bien su uso se ha descrito en cohortes pequeñas, se ha respaldado en situaciones más complejas como aneurismas rotos, dado que disminuye el riesgo de sangrado intraoperatorio y reintervención, presentando una tasa global de efectos adversos de 1% y 0% para arritmias postopera torias y mortalidad, respectivamente (2), lo que refleja un buen perfil de seguridad. El caso descrito evidencia que, si bien su uso ideal considera una exhaustiva evaluación preoperatoria, esta corresponde a una alternativa segura también en contexto de cirugías de urgencia.