¿Cuál es la mejor técnica para colocación del catéter epidural?

Gustavo Illodo M. 1 , María Doniz C. 1 , Alberto Vázquez M. 1 , Pilar Filgueira G. 1 , Luz Vázquez B. 1 y Reyes Ceresuela G. 1

Correspondencia
Filiaciones
1 Hospital Xeral-Cíes. Complexo Hospitalario Universitario de Vigo. España.

Rev Chil Anest Vol. 40 Núm. 1 pp. 7-12|doi:
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Resumen

El éxito de una anestesia epidural se basa en la correcta identificación del espacio epidural. Desde el inicio de su empleo se han descrito numerosas técnicas intentando localizar el espacio de la manera más simple, efectiva, segura y fiable. Las técnicas basadas en la localización del espacio epidural mediante pérdida de resistencia con el uso de aire, líquido o una combinación de ambos, han demostrado ser las más simples y efectivas. En este trabajo tratamos de demostrar que ambas técnicas son válidas para la localización del espacio epidural, pero, sin embargo, una vez localizado el espacio epidural la dilatación del mismo con suero empuja la duramadre anterior, con lo que se amplía el espacio epidural y reduce las complicaciones derivadas de la colocación del catéter sin alterar la calidad analgésica. Por tanto, de una forma sencilla y eficaz, reducimos las complicaciones mecánicas derivadas de la colocación de un catéter en el espacio epidural con una mejor calidad analgésica.

Abstract

The success of epidural anesthesia is based on the correct identification of epidural space. Since the beginning of their employment have described numerous techniques trying to find space in the most simple, effective, safe and reliable. Techniques based on the location of the epidural space by loss of resistance using air, liquid or a combination of both, have proven to be the most simple and effective. In this work we show that both techniques are valid for the location of the epidural space, yet after locating the epidural space of the expansion with saline pushes the dura above, which expands the epidural space and reduces complications resulting from catheter insertion without altering the quality of analgesia. Thus is a simple and effective to reduce the mechanical complications arising from the placement of a catheter into the epidural space with a better quality of analgesia.

INTRODUCCIÓN

Se define como analgesia epidural, peridural o extradural al bloqueo de la transmisión de la información dolorosa logrado mediante el empleo de diferentes sustancias analgésicas introducidas en el espacio epidural, mediante agujas o catéteres. Se considera como una técnica de analgesia regional, de acción segmentaria, metamérica, que puede extenderse más o menos en función del tipo de fármaco empleado y de las dosis utilizadas.

En los últimos 100 años se han descrito numerosas técnicas intentando localizar el espacio de la manera más simple, efectiva, segura y fiable.

Las dos técnicas más utilizadas fueron el método de pérdida de resistencia del émbolo al introducir la jeringa en el espacio epidural (“loss of resistance”; LOR), o la gota pendiente basada en la aspiración de la gota de suero colocada en la aguja de Tuohy por la presión negativa que existe en el espacio epidural 1 ,2 .

El principal inconveniente de esta técnica es que la gota suspendida que se coloca en el pabellón de la aguja epidural no siempre es succionada cuando la punta de ésta llega al espacio, por lo que, si únicamente se depende de la observación de la gota para identificarlo, esto nos puede ocasionar falsos resultados negativos, ya que podemos estar en el espacio epidural y la gota permanece en el pabellón de la aguja y no es succionada. Al parecer esto se explica por diferencias en las presiones del espacio epidural relacionadas con el nivel del sitio de punción, así como también por la presencia de padecimientos concomitantes del paciente que incrementan la presión intraabdominal y del espacio epidural.

La técnica de LOR continúa siendo la mejor opción en la actualidad debido a la alta tasa de éxitos y la reducida incidencia de complicaciones en manos experimentadas.

Dentro de la técnica de LOR han surgido varios métodos que incluyen pérdida de resistencia con gas (aire), pérdida de resistencia con líquido (suero fisiológico, anestésico local), pérdida de resistencia con líquido y burbuja de gas.

Habitualmente la elección del método sólo se basa en la preferencia del anestesiólogo y se ve fuertemente influenciada por la técnica con la que ha aprendido. No existen estudios que avalen la supremacía de una u otra en cuanto a la localización del espacio.

Los estudios publicados son controvertidos dependiendo del parámetro estudiado. En cuanto a la punción accidental de duramadre Evron et al 3 , encuentran diferencias significativas entre ambas técnicas a favor LOR con suero, mientras que Aida et al 4 , en un estudio con mayor cantidad de pacientes, no encuentran diferencias. En cuanto a la cefalea post-punción dural (CPPD) en el estudio de Aida et al 4 , si bien no hubo diferencias en la incidencia de punciones accidentales de la duramadre, se ha observado una mayor cantidad de CPPD con LOR con aire en probable relación con el neumoencéfalo.

Con respecto a la calidad analgésica y las complicaciones derivadas de la colocación del catéter, apenas existen estudios comparativos de ambas técnicas, y los que existen, son muy contradictorios. Así en cuanto a calidad analgésica en los estudios comparativos se ha visto una mayor incidencia de analgesia insuficiente con la técnica de LOR con aire, a excepción del estudio de Sarna et al 5 , en el que no se detectaron diferencias entre ambas técnicas. En relación a la punción intravascular durante la introducción del catéter sólo en el estudio de Evron et al 3 , se encontró una mayor incidencia (17%) de punciones venosas al insertar el catéter en los pacientes a quienes se les había localizado el espacio epidural mediante LOR con aire. Con respecto a las parestesias se debe destacar la elevada incidencia de parestesias que se han observado durante la introducción de los catéteres con ambas técnicas (42-57%), aunque no se han observado diferencias significativas entre ellas.

En virtud del análisis expuesto, sigue existiendo una gran controversia acerca de cuál de ambas técnicas es más conveniente.

El objetivo de este estudio es determinar la mejor técnica de colocación del catéter evaluando tanto la calidad de la analgesia como las complicaciones derivadas de la misma. Secundariamente, se puede determinar si la técnica de pérdida de resistencia con aire con respecto a la técnica de resistencia con suero para localización del espacio epidural implica diferencias en cuanto a complicaciones derivadas de las mismas.

MATERIAL Y MÉTODOS

Se realiza un estudio prospectivo aleatorizado y no ciego en el que se incluyeron a 632 pacientes obstétricas que solicitaron analgesia epidural en el Hospital Xeral Cíes de Vigo (España), tras aprobación del Comité de Ética y consentimiento informado de las pacientes.

En el estudio realizado desde enero de 2010 a junio de 2010, se incluyeron pacientes obstétricas ASA III que solicitaron analgesia epidural.

Los criterios de exclusión fueron ASA III o mayor, preeclampsia, obesidad mórbida (índice de masa corporal > 35 kg/m2), historia de drogas o abuso de alcohol, enfermedades hepáticas, enfermedades hematológicas, patología de columna vertebral o cualquier contraindicación absoluta o relativa para la técnica epidural.

Las parturientas fueron hidratadas con solución ringer lactato (10 ml/kg). La analgesia epidural se administró cuando la dilatación del cuello uterino medía entre 2,5 a 5,5 cm. Los catéteres epidurales fueron insertados por 3 anestesiólogos con al menos 5 años de experiencia en anestesia obstétrica y que estaban familiarizados con la técnica de pérdida de resistencia con aire y líquido. Con las pacientes en posición sentada, se realizó punción con aguja Tuohy 18G a nivel del espacio intervertebral L2-L3 o L3-L4. Una vez localizado el espacio, se procedió a la colocación de catéter epidural multiperforado 20G, dejando entre 2-3 cm en el espacio epidural. Tras la instalación del catéter se realiza dosis test con 3 cc de bupivacaína al 0,25% con vasoconstrictor. Se consideró positiva si la frecuencia cardíaca aumentaba un 20% con respecto a basal (intravascular) o se producía bloqueo motor (intradural).

Las pacientes fueron asignadas al azar a uno de tres grupos:

  • Grupo LOR-A. Pérdida de resistencia con aire (3 ml).

  • Grupo LOR-AS. Pérdida de resistencia con aire + bolo de 5 ml de suero fisiológico 0,9% tras localización del espacio y antes de colocación del catéter.

  • Grupo LOR-S. Pérdida de resistencia con suero fisiológico 5 ml al 0,9%.

Tras colocación del catéter y dosis test negativa se administró bolo de 8 ml de ropivacaína al 0,125%. La analgesia se mantuvo durante todo el trabajo de parto mediante bomba de PCA con ropivacaína a 0,125% administrada como una infusión basal de 5 ml/h y bolos controlados por las pacientes de 5 ml con un cierre patronal de 15 minutos y un máximo de 4 bolos a la hora. Las pacientes que solicitaron analgesia adicional se les administró hasta un máximo de 10 ml de la misma solución. La monitorización constó de presión arterial no invasiva, frecuencia cardíaca materna y tocodinamometría continua externa del pulso fetal.

Los parámetros estudiados se registraron en tres grupos de variables:

Variables demográficas: edad, peso, altura, edad gestacional, número de gestaciones, número de partos, centímetros de dilatación cuando se realizó la técnica epidural, si fue preciso o no el uso de oxitocina, duración de la primera y segunda fase del parto en minutos, modo de parto (espontáneo, ventosa, fórceps, cesárea).

Complicaciones derivadas de la técnica: punción difícil (necesidad de 2 o más intentos para localizar el espacio epidural), inserción de catéter intravascular, punción subaracnoidea involuntaria, hipotensión (presión arterial sistólica < 100 mmHg o una disminución de 20% del valor basal), retención urinaria después del parto, parestesias, déficit neurológico transitorio, CPPD y necesidad de recolocación de catéter.

Calidad analgésica: Escala visual analógica (VAS) en el minuto 0, VAS en el minuto 15, VAS en el minuto 60, tiempo para VAS > 3 (min), nivel de bloqueo sensitivo (metámero), grado del bloqueo motor (evaluado por la escala de Bromage) a los 15 y 60 minutos, analgesia parcheada, analgesia lateralizada y suplemento de analgesia.

El análisis estadístico de datos se realizó con el programa SPSS 15.0 para Windows. Los datos se presentaron como mediana (rango).

RESULTADOS

Entre las 632 pacientes obstétricas recogidas, 7 fueron excluidas del estudio por incumplir alguno de los criterios establecidos. De las 625 restantes 209 pertenecían al grupo LOR-A, 205 al grupo LOR-AS y 211 al grupo LOR-S. Los tres grupos fueron comparables en cuanto a edad, peso, altura, edad gestacional, número de gestaciones, número de partos, centímetros de dilatación cuando se realizó la técnica epidural, uso de oxitocina, duración de la primera y segunda fase del parto, modo de parto (Tabla 1).

Tabla 1 Variables demográficas

Variable

LOR-A

LOR-S

LOR-AS

P

Edad

29 (24)

32 (14)

29 (25)

ns

Altura

163 (27)

163,5 (172/158)

163,9 (176/150)

ns

Peso

71 (44)

75,67 (107/60)

76,91 (103/57)

ns

Edad gestacional

39 (6)

39,69 (42/34)

39,38 (42/35)

ns

Nº gestaciones

1 (3)

1,62 (3/1)

1,63 (4/1)

ns

Nº partos

0 (4)

0,21 (1/0)

0,35 (3/0)

ns

Dilatación (cm)

3 (2)

2,92 (5,5/2)

3,22 (5/2)

ns

Uso oxitocina

52%

61%

59%

ns

Duración 1ª fase parto (min)

249 (210)

275,68 (495/145)

235 (354/120)

ns

Duración 2ª fase del parto

20 (25)

24,25 (39/12)

19,96 (37/10)

ns

Modo de parto
Espontáneo

88%

81%

88%

ns

Cesárea

6%

9%

5%

ns

Ventosa

4%

6%

5%

ns

Fórceps

2%

4%

2%

ns

En cuanto a las complicaciones derivadas de la técnica epidural tampoco hubo diferencias en punción difícil, punción húmeda, hipotensión, retención urinaria, déficit neurológico transitorio, CPPD y necesidad de colocación de catéter. Sí hubo diferencias significativas en relación a catéter hemático y parestesias, que fueron más frecuentes en el grupo LOR-A con respecto a los grupos LOR-AS y LOR-S (Tabla 2).

Tabla 2 Complicaciones derivadas de la técnica

Variable

LOR-A

LOR-S

LOR-AS

P

Punción difícil

3%

4%

4%

ns

Hemática

20%

10%

7%

< 0,05

Húmeda

1%

0

2%

ns

Parestesias

41%

21%

19%

< 0,05

Hipotensión

0

0

0

ns

Retención urinaria

0

0

0

ns

Déficit neurológico transitorio

1%

0

1%

ns

Déficit neurológico permanente

0

0

0

ns

Cefalea

1%

0

0

ns

Recolocación catéter

3%

1%

0

ns

En relación a la calidad analgésica no hubo diferencias significativas en los tres grupos (Tabla 3).

Tabla 3 Calidad analgésica

Variable

LOR-A

LOR-S

LOR-AS

P

VAS 0 min

8 (4)

8 (5)

8 (4)

ns

VAS 15 min

3 (8)

3 (6)

3 (8)

ns

VAS 60 min

1 (10)

1 (3)

0,5 (7)

ns

Bromage15 min

4

4

4

ns

Bromage 60 min

4

4

4

ns

Metámera

8 (6)

8 (4)

8 (4)

ns

Tiempo VAS < 3

12 (20)

18 (25)

10 (20)

ns

Analgesia parcheada

5%

0

3%

ns

Analgesia lateralizada

23%

18%

14%

ns

Suplemento analgesia

5%

2%

4%

ns

DISCUSIÓN

El objetivo principal de este estudio era demostrar que ambas técnicas (LOR con aire o LOR con suero) son válidas para la localización del espacio epidural, pero también se quería demostrar que una vez localizado el espacio epidural, la dilatación del mismo con suero (grupo LOR-AS, LOR-S) empuja la duramadre anterior, con lo que se amplía el espacio epidural y reduce las complicaciones derivadas de la colocación del catéter sin repercutir en la calidad de la analgesia epidural.

En nuestro estudio, ninguna de las dos técnicas (LOR con aire vs LOR con suero) presenta mayor dificultad para la localización del espacio epidural.

En relación a las complicaciones derivadas de la técnica, tampoco se demostraron diferencias en punciones húmedas accidentales, CPPD, déficit neurológico transitorio, necesidad de recolocación del catéter, hipotensión y retención urinaria.

En la literatura encontramos resultados muy contradictorios. Stride y Cooper 5 , McArthur et al 6 , Glesson y Reynolds 7 , informan de una mayor incidencia de punciones húmedas en LOR con aire. Aida et al 4 , sin embargo, obtienen una mayor incidencia en el grupo LOR con líquido, aunque curiosamente en este estudio tiene el grupo de LOR con aire mayor incidencia de CPPD. Esto puede estar en relación con neumoencéfalo secundario a la introducción de elevados volúmenes de aire.

Sí encontramos diferencia estadísticamente significativa en el grupo LOR-A con respecto al LOR-S y LOR-aS en cuanto a parestesias y catéteres hemáticos, lo que confirma nuestra teoría.

Revisando los estudios mencionados con anterioridad, sólo en el estudio de Evron 3 se encontró una mayor incidencia (17%) de punciones hemáticas a quienes se les había efectuado LOR con aire. Se han realizado otros estudios en los que después de LOR aire se ha inyectado a los pacientes de uno de los grupos 10 ml de solución salina 8 10 , o 10 ml de bupivacaína al 0,25%, antes de la colocación del catéter, mientras que en el grupo control se insertó sin inyección previa de líquido. En tres de estos estudios se observó un descenso de las punciones venosas.

Llama la atención que en ninguno de los estudios revisados se encontrase diferencias en relación a las parestesias durante la colocación del catéter.

Entre las desventajas que se relacionan con la identificación del espacio epidural con suero, está que en caso de una punción dural accidental, su diagnóstico resulta más dificultoso puesto que el LCR que fluye podría ser confundido con el suero inyectado 11 . Esta duda se soluciona con la administración de la dosis test tras colocación del catéter. Sí nos parece una desventaja la administración de anestésico local para dilatar el espacio en vez de suero fisiológico, como se ve en diversos estudios. La razón por la que se usa anestésico local es por la supuesta dilución del suero fisiológico de la mezcla de anestésico utilizada para la analgesia de parto, que retrasaría el inicio de acción. En nuestro estudio como veremos posteriormente no existen diferencias en este sentido en los 3 grupos.

Las variables de calidad analgésica de nuestro estudio tampoco demuestran diferencias significativas. Aunque el porcentaje de analgesia parcheada es mayor en el grupo LOR-A y LOR-AS con respecto al LOR-S, no es significativo. También es más frecuente en el grupo LOR-A la analgesia lateralizada, pero sin significación estadística.

En la bibliografía revisada se ha visto una mayor incidencia de analgesia insuficiente con la técnica de LOR con aire, a excepción del estudio de Sarna et al 12 , en el que curiosamente, a pesar de haberse inyectado una mayor cantidad de aire (10 ml) no se detectaron diferencias entre ambas técnicas (LOR con aire y LOR con suero).

Los grandes volúmenes de solución salina (≥ 10 ml) también puede modular la velocidad de inicio de la anestesia epidural según algunos estudios 13 ,14 . Nosotros con 5 ml hemos obtenido los beneficios de la dilatación del espacio epidural previa a colocación de catéter sin encontrar diferencias en cuanto al tiempo de inicio de acción del anestésico local, VAS a los 15 y 30 min, tiempo para VAS < 3 y metámera alcanzada.

Como conclusión, podemos afirmar que ninguno de los tres métodos es mejor que el otro para la identificación del espacio epidural.

Se logró demostrar que la pérdida de resistencia con 5 ml de suero o la pérdida de resistencia con aire y dilatación del espacio epidural con 5 ml de suero, tienen una menor incidencia de complicaciones mecánicas en la colocación del catéter y obtienen una mayor calidad analgésica que la pérdida de resistencia con aire solo. Estas diferencias son significativas con respecto a la incidencia de catéteres hemáticos y parestesias.

Estas conclusiones coinciden con el metaanálisis de Mhyre et al 15 , evaluando precisamente la misma pregunta que este artículo y aclarando por tanto las controversias existentes en los estudios previos.

 

REFERENCIAS

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  2. Gutiérrez A. Valor de la aspiración líquida en el espacio peridural. Rev Cirug (Buenos Aires) 1933; 12: 225.
  3. Evron S, Sessler D, Sadan O, et al. Identification of the epidural space: loss of resistance with air, lidocaine or the combination of air and lidocaine. Anesth Analg 2004; 99: 245-250.
  4. Aida S, Taga K, Yamakura T, et al. Headache after attempted epidural block: The role of intrathecal air. Anesthesiology 1998; 88: 76-81.
  5. Stride PC, Cooper GM. Dural taps revisited. A twenty year survey from Birmingham Maternity Hospital. Anaesthesia 1993; 48: 247-255.
  6. MacArthur C, Lewis M, Knox EG, et al. Accidental dural puncture in obstetric patients and long term symptoms. BMJ 1993; 306: 883-885.
  7. Glesson CM, Reynolds F. Accidental dural puncture rates in UK obstetric practice. Int J Obstet Anesth 1998; 7: 242-246.
  8. Geernaert K, Hody JL, Adriaensen H, et al. Does epidural injection of physiological saline facilitate the advancement of catheters? Eur J Anaesthesiol 1993; 10: 349-351.
  9. Mannion D, Walker R, Clayton K, et al. Extradural vein puncture an avoidable complication. Anaesthesia 1991; 46: 585-587.
  10. Gadalla F, Lee SH, Choi KC, et al. Injecting saline through the epidural needle decreases the iv epidural catheter placement rate during combined spinal-epidural labour analgesia. Can J Anaesth 2003; 50: 382-385.
  11. Hollway TE, Telford RJ. Observations on deliberate dural puncture with a Tuohy needle: depth measurments. Anaesthesia 1991; 46: 722-724.
  12. Sarna MC, Smith I, James JM, et al. Paraesthesia with lumbar epidural catheters: a comparison of air and saline in a loss-of-resitance technique. Anaesthesia 1990; 45: 1077-1079.
  13. Iwama H. Injection volume of saline with loss of resistance method may affect the spread of epidural anesthesia. Anesthesiology 1997; 86: 507-508.
  14. Okutomi T, Hoka S. Epidural saline solution prior to local anaesthetic produces differential nerve block. Can J Anaesth 1998; 45: 1091-1093.
  15. Mhyre JM, Greenfield ML, Tseny LC, et al. A Systematic Review of Randomized Controlled Trials That Evaluate Strategies to Avoid Epidural Vein Cannulation During Obstetric Epidural Catheter Placement. Anesth Analg 2009; 108: 1232-1242.
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