Factores pronósticos de mortalidad en pacientes oncológicos con complicaciones neurológicas admitidos en cuidados intensivos: Una revisión sistemática de la literatura

Ariel Sosa-Remón1, Ana Esperanza Jerez-Álvarez1, Jhossmar Cristians Auza-Santivañez2, Miguel Emilio García-Rodríguez1, Enrique Alejandro Matos-Lastre3, Yudiel Pérez-Yero3, Arian Jesús Cuba-Naranjo1

Información y Correspondencia
Ariel Sosa-Remón ORCID iD icon ORCID

Filiaciones
1Instituto de Oncología y Radiobiología. La Habana, Cuba.
2Hospital de Tercer Nivel Fray Quebracho. La Paz, Bolivia.
3Hospital Provincial Clínico-Quirúrgico ¨Celia S. Manduley¨. Granma, Cuba.
Declaraciones
Fuentes de financiamiento: Ninguna.
Conflicto de intereses: Ninguno.

Recibido: 2025-10-10
Aceptado: 2026-03-03
©2026 El(los) Autor(es) – Esta publicación es Órgano oficial de la Sociedad de Anestesiología de Chile


Revista Chilena de Anestesia Vol. 55 Núm. 5 | https://doi.org/10.25237/revchilanestv55n5-11
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Prognostic factors of mortality in cancer patients with neurological complications admitted to the intensive care unit: A systematic literature review

Abstract

Background: Neurological complications in cancer patients are frequent emergencies that require admission to intensive care and are asso- ciated with high mortality. The available literature is scarce and heterogeneous. Objective: To describe the prognostic factors for mortality in cancer patients with neurological complications admitted to intensive care. Methods: Systematic review in accordance with PRISMA guidelines. Observational studies published between 2000 and 2025 that evaluated various prognostic factors for mortality in adults with cancer and neuro- logical complications were included. Results: Eleven studies were analyzed. The most common neurological complications were seizures (19% – 48%), coma (32% – 61%), and focal deficits (26% – 35%). ICU mortality ranged from 14% to 60%, being higher in hematological malignancies. Independent prognostic factors for worse outcomes included advanced age, poor functional status, need for invasive or prolonged mechanical ventilation, use of vasopressors, multiple organ failure, and cancer progression. General scales such as APACHE or SOFA and a new specific scale showed prognostic utility. Conclusion: Mortality is high but variable depending on clinical factors and life support. Early identification of these predictors can optimize triage and decision-making in the neuro-oncology ICU. ventilation, APACHE II, SOFA, Glasgow Coma Scale.

Resumen

Background: Neurological complications in cancer patients are frequent emergencies that require admission to intensive care and are asso- ciated with high mortality. The available literature is scarce and heterogeneous. Objective: To describe the prognostic factors for mortality in cancer patients with neurological complications admitted to intensive care. Methods: Systematic review in accordance with PRISMA guidelines. Observational studies published between 2000 and 2025 that evaluated various prognostic factors for mortality in adults with cancer and neuro- logical complications were included. Results: Eleven studies were analyzed. The most common neurological complications were seizures (19% – 48%), coma (32% – 61%), and focal deficits (26% – 35%). ICU mortality ranged from 14% to 60%, being higher in hematological malignancies. Independent prognostic factors for worse outcomes included advanced age, poor functional status, need for invasive or prolonged mechanical ventilation, use of vasopressors, multiple organ failure, and cancer progression. General scales such as APACHE or SOFA and a new specific scale showed prognostic utility. Conclusion: Mortality is high but variable depending on clinical factors and life support. Early identification of these predictors can optimize triage and decision-making in the neuro-oncology ICU. ventilation, APACHE II, SOFA, Glasgow Coma Scale.


Introducción

Las complicaciones neurológicas en pacientes con cáncer representan una causa frecuente de morbimortalidad y constituyen la segunda complicación más común en este grupo de pacientes. Estas complicaciones pueden ser directas por infiltración tumoral o metástasis cerebrales, indirectas de- bido a toxicidad por tratamientos o síndromes paraneoplásicos o secundarias a la enfermedad crítica (accidente cerebrovascu- lar [ACV], convulsiones, hipertensión intracraneal [HIC], coma, etc.) y con frecuencia requieren ingreso en unidad de cuidados intensivos (UCI)[1],[2]. En una UCI oncológica (UCIO) especializada, las encefalopa- tías, el ACV y el posoperatorio neuroquirúrgico destacan como los principales motivos de ingreso por causa neurológica, con mortalidad elevada especialmente en pacientes que requieren VMA[3]. Esta mortalidad asociada oscila entre el 14% y el 60% se- gún la población estudiada, y resulta similar e incluso superior a la observada en pacientes críticos sin cáncer[4],[5],[6],[7]. En los adultos mayores, las emergencias neurológicas (encefalopatía metabólica, ictus, estado epiléptico e HIC) presentan mecanis- mos fisiopatológicos compartidos con pacientes neurocríticos generales, aunque el cáncer actúa como factor agravante signi- ficativo, junto con la edad avanzada, estadio tumoral, hiperglu- cemia, sepsis y VMA[8]. A pesar de la frecuencia y gravedad de estas emergencias, la evidencia disponible sobre factores pronósticos de mortalidad es limitada, heterogénea y proviene mayoritariamente de estudios retrospectivos unicéntricos, con escasa representa- ción, la mayoría resultan poblaciones con tumores cerebrales primarios o malignidades hematológicas. Esta falta de datos robustos genera incertidumbre en el triage de ingreso en la UCI, en la estimación pronóstica y en la toma de decisiones terapéuticas, especialmente en un contexto donde el soporte vital avanzado (VMA, vasopresores) es frecuente y controverti- do[9],[10],[11],[12]. El objetivo de la presente revisión fue describir los factores pronósticos de mortalidad en pacientes oncológicos con com- plicaciones neurológicas ingresados en la UCI.

Material y Métodos

Se realizó una revisión sistemática de la literatura conforme a las directrices PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses). La búsqueda se llevó a cabo en las bases de datos electrónicas PubMed/MEDLINE, Embase, Scopus, Lilacs Google académico y SciELO, se incluyeron publicaciones hasta diciembre de 2025.

Estrategia de búsqueda

La pregunta de investigación se estructuró según el forma- to: – PICO: P (Población): Pacientes adultos con diagnóstico de cáncer (tumores sólidos o malignidades hematológicas) que desarrollaron complicaciones neurológicas y requirieron in- greso en la UCI. – I (Intervención/Exposición): Factores pronósticos clínicos, demográficos, oncológicos o relacionados con el soporte vital. – C (Comparación): Pacientes con o sin dichos factores pro- nósticos. – O (Salida): Mortalidad (en la UCI, hospitalaria, a 30 días, 6 meses o 1 año).

Se utilizaron términos MeSH/DeCS y palabras clave en texto libre, combinados con operadores booleanos: (“Neoplasms” OR “Cancer” OR “Malignancy” OR “Tumor”) AND (“Neurological Complications” OR “Neurological Emergencies” OR “Brain Metastases” OR “Seizures” OR “Coma” OR “Intracranial Hypertension” OR “Stroke”) AND (“Intensive Care Units” OR “ICU” OR “Critical Care”) AND (“Mortality” OR “Prognostic Factors” OR “Predictors” OR “Survival” OR “Outcome”). La búsqueda se limitó a estudios en humanos, idiomas español e inglés, sin restricciones iniciales por diseño, aunque se priorizaron estudios observacionales (cohortes prospectivas/retrospectivas).

Criterios de inclusión y exclusión

Criterios de inclusión: Estudios observacionales (cohortes, casos-control y series de casos con ≥ 10 pacientes para garan- tizar robustez muestral) que evaluaran factores pronósticos de mortalidad en pacientes oncológicos adultos con complicacio- nes neurológicas en la UCI; acceso completo a la publicación; al menos 10 pacientes. Criterios de exclusión: Reportes de casos individuales o se- ries muy pequeñas (< 10 pacientes), para evitar sesgos inherentes a muestras limitadas; revisiones narrativas o sistemáticas previas, estudios pediátricos, complicaciones no neurológicas exclusivas o sin datos sobre mortalidad o factores pronósticos.

Proceso de selección de estudios

Tres revisores independientes (ASR, AEJA y JCAS) realizaron la selección, se eliminaron textos duplicados utilizando software de gestión bibliográfica (EndNote). Posteriormente, se filtraron títulos y resúmenes, seguido de la lectura completa de textos potencialmente elegibles. Las discrepancias se resolvieron por consenso o consulta con un cuarto revisor (MEGR o EAML). El flujo de selección se representa en el diagrama PRISMA (Figura 1).

Extracción de datos

Dos autores independientes extrajeron datos utilizando un formulario estandarizado: características del estudio (año, di- seño, tamaño muestral), población (tipo de cáncer, complica- ciones neurológicas), factores pronósticos evaluados, medidas de asociación (OR, HR con Intervalo de confianza (IC) al 95%), tasas de mortalidad y escalas pronósticas utilizadas (APACHE, SOFA, escala de coma de Glasgow [GCS], Karnofsky, etc.).

Evaluación del riesgo de sesgos

El riesgo de sesgo se evaluó mediante la herramienta ROB- INS-I (Risk Of Bias In Non-randomised Studies-of Interventions) para estudios observacionales, se consideró dominios como confundidores, selección de participantes, medición de exposi- ciones y/o resultados y reporte selectivo. La calidad general se clasificó como baja, moderada, seria o crítica (Anexo 1).

Análisis

Dado el carácter cualitativo y la heterogeneidad esperada, se realizó una síntesis narrativa. No se planificó metaanálisis debido a la diversidad de poblaciones y resultados. El análisis se centró en la identificación de factores consistentes entre los estudios. Se estratificaron factores por tipo de cáncer (primarios SNC vs. metastásicos/hematológicos/extracerebral) cuando fue posible, reconociendo diferencias fisiopatológicas.

Resultados

En la Figura 1 se muestra el proceso de selección de los artí- culos para este estudio. De los 680 manuscritos que resultaron potencialmente relevantes, se eliminaron 108 duplicados. Lue- go, 539 artículos fueron excluidos tras la evaluación de títulos y resúmenes por no cumplir con los criterios de inclusión. Se identificaron un total de 11 estudios que cumplieron los criterios de inclusión. La mayoría fueron cohortes retrospecti- vas (9/11), mientras que dos fueron prospectivas. Los estudios abarcaron diversas poblaciones oncológicas, tumores sólidos con/sin metástasis cerebrales, tumores cerebrales primarios (gliomas, linfomas del SNC), malignidades hematológicas y se- ries mixtas. Las complicaciones neurológicas más frecuentes re- portadas fueron convulsiones (19% – 48%), coma o alteración del nivel de conciencia (32% – 61%), déficits focales (26% – 35%), ACV isquémico y encefalopatías. La mortalidad en la UCI varió ampliamente (14% – 60%), y fue superior en las malignidades hematológicas y en pacientes que requirieron VMA inva- siva o prolongada. La mortalidad fue consistentemente mayor en las malignidades hematológicas (hasta 60%) seguido de los tumores primarios SNC (19% – 47%), destacando diferencias pronósticas. En la Tabla 1 se resume las principales características de los 11 estudios seleccionados, se incluye el diseño, tamaño mues- tral y población principal. Las tasas de mortalidad mostraron gran variabilidad según el tipo de cáncer, la complicación neu- rológica y la necesidad de soporte vital avanzado. La mortalidad en la UCI fue consistentemente mayor en pacientes con VMA. Los análisis multivariables de los estudios incluidos identifi- caron un conjunto de factores pronósticos independientes aso- ciados a mayor mortalidad. El factor más recurrente y con ma- yor magnitud de asociación fue la necesidad de VMA (invasiva o prolongada), presente en prácticamente todos los estudios, con odds ratios (OR) que oscilaron entre 6,58 y 484,62. Otros predictores fuertes incluyeron signos de gravedad neurológica irreversible (ausencia de reflejo pupilar, hipertensión intracra- neal [HIC]), inestabilidad hemodinámica (vasopresores, shock séptico) y mal estado funcional previo(Tabla 2). En la Tabla 3 se resumen las características y el rendimiento de las escalas pronósticas utilizadas en esta subpoblación. Solo el estudio de Sosa-Remón et al[9], estimó el rendimiento de 2 escalas pronósticas para la mortalidad los cuales resultaron buenos (> 0,80). Lo que indica las limitaciones antes comentadas sobre la escaza información para estimar el pronóstico en esta subpoblación.

Figura 1. Resultados de búsqueda de información.

Tabla 1. Características generales de los estudios incluidos y mortalidad

Legriel et al.[1] (2010) Retrospectivo 100 Cáncer con complicaciones neurológicas centrales 28 / 45
Tabouret et al.[2] (2015) Retrospectivo 71 Pacientes neurooncológicos en UCI 22 / 33
Marzorati et al.[5] (2017) Prospectivo 226 Malignidades hematológicas con fracaso – / 50 *53
neurológico
Sosa-Remón et al.[9] (2025) Prospectivo 265 Oncológicos críticos con complicaciones 37 / –
neurológicas
Schuss et al.[10] (2020) Retrospectivo 13 Glioblastomas recién diagnosticados en UCI – / – *30
Neumann et al.[11] (2023) Retrospectivo 33 Glioblastoma con VMA – / 60,6
Kang et al.[12] (2021) Retrospectivo 59 Tumores cerebrales primarios en UCI 19 / 20,3
Decavèle et al.[13] (2021) Retrospectivo 91 Glioma de alto grado dados de alta vivos de UCI – / – †73
Beniwal et al.[14] (2024) Retrospectivo 42 Tumores cerebrales en UCI – / – *31
Decavèle et al.[15] (2019) Retrospectivo 84 Tumores cerebrales con fracaso respiratorio 24 / 46
Decavèle et al.[16] (2021) Retrospectivo 101 Linfoma SNC primario en UCI 47 / – ‡ 53

Mort: mortalidad; UCI: unidad de cuidados intensivos; H: hospital; – No reportado; VMA: ventilación mecánica artificial; *Mortalidad a los 30 días; †: Mortalidad a los 12 meses; ‡: Mortalidad a los 6 meses.

Tabla 2. Factores pronósticos independientes de mayor mortalidad

Estado funcional pobre (Karnofsky bajo) OR 2,94 (1,01 – 8,55)
Legriel et al.[1] Vasopresores OR 6,47 (1,32 – 31,66)
Signos focales al ingreso OR 3,52 (1,14 – 10,88)
Punción lumbar anormal OR 5,49 (1,09 – 27,66)
Fracaso multiorgánico OR 8,03 (p = 0,021)
Tabouret et al.[2] Fracaso respiratorio OR 9,62 (p = 0,006)
Fracaso hemodinámico OR 10,11 (p = 0,008)
Causa no neurológica de ingreso OR 5,41 (p = 0,045)
Schuss et al.[10] Ventilación mecánica prolongada postquirúrgica OR 6,7 (3,2 – 13,8); p = 0,000
Decavèle et al.[15] Progresión del cáncer OR 7,25 (1,13 – 46,45); p = 0,034
Decavèle et al.[16] Coma sin convulsiones OR 7,28
Ventilación mecánica invasiva OR 6,58 (1,29 – 38,54); p = 0,022
Edad avanzada OR 0,843 (0,721 – 0,986) (inverso)
Beniwal et al.[14] Ventilación mecánica invasiva OR 484,62 (2,71 – 8676,02)
Vasopresores OR 523,83 (2,12 – 3023,13)
ECOG III OR 3,62 (1,05 – 12,46); p = 0,041
Ausencia de reflejo pupilar OR 9,35 (2,24 – 38,99); p = 0,002
Sosa-Remón et al.[9] Hipertensión intracraneal OR 17,91 (3,02 – 105,91); p = 0,001
Hiperglucemia OR 5,85 (2,07 – 16,49); p = 0,001
Hipoxemia OR 19,09 (2,91 – 61,67); p = 0,000
Ventilación mecánica artificial OR 9,59 (2,59 – 35,51); p = 0,001
Neumann et al.[11] Ventilación mecánica invasiva p = 0,001

Discusión

La mortalidad en pacientes oncológicos con complicaciones neurológicas graves permanece elevada, alineándose con tasas observadas en otros tumores sólidos (14% – 60%). Esta revisión representa uno de los primeros esfuerzos en sintetizar la escasa

Tabla 3. Características de las escalas pronósticas y rendimiento en pacientes con cáncer y complicaciones neurológicas en la

Estudio Características de las escalas pronósticas y rendimiento
Legriel et al.[1] Al análisis univariado: ECOG III-IV OR: 3,35;
IC 95%: 1,46 – 7,66; p = 0,004
SAPS II OR: 1,04; IC 95%: 1,01 – 1,06; p = 0,001
LOD II OR: 1,16; IC 95%: 1,03 – 1,30; p = 0,01
ECG OR: 0,88; IC 95%: 0,79 – 0,98; p = 0,02
Al análisis multivariado: ECG OR por puntos: 0,81;
IC 95%: 0,70 – 0,95; p = 0,000
Tabouret et al.[2] SAPS II: p = 0,000 solo al análisis univariado
Sosa-Remón et al.[9] Nuevo modelo pronóstico*: R2 de Nagelkerke: 0,80. Prueba C de Hosmer – Lemeshow (c 2 = 4,77; p
= 0,444)
ACOR: 0,96 (CI 95%: 0,93 – 0,98; p = 0,000)
APACHE II: ACOR: 0,84; CI 95%: 0,799 – 0,894; p = 0,000
Puntuación en fallecidos 24 ± 8
Neumann et al.[11] KPS previo al ingreso en la UCI: 72 ± 14 puntos (mediana 70; RIQ: 40 – 90) al análisis univariado.
Beniwal et al.[14] Al análisis univariado (puntuación media ± desviación estándar en fallecidos): APACHE II: 24,85 ± 8,74;
p = 0,000
APACHE III: 83,85 ± 30,53; p = 0,000.
APACHE IV: 80,31 ± 27,64; p = 0,000.
SOFA: 7,77 ± 2,28; p = 0,013.
SAPS II: 43 ± 17,27; p = 0,002
Decavèle et al.[15] Al análisis univariado: SAPS II media 62 puntos (RIQ: 46 – 71) SOFA media 8 puntos (RIQ: 5 – 10)
Decavèle et al.[16] Mortalidad hospitalaria: Índice de comorbilidad de Charlson OR por puntos: 1,44, IC 95%: 1,08 – 1,99;
p = 0,017
Mortalidad a los 12 meses: KPS OR por puntos: 0,96; CI 95%: 0,93 – 0,99; p= 0,027

pupilar, hipertensión intracraneal, hiperglucemia, hipoxemia y ventilación mecánica artificial.

evidencia sobre la relación entre los factores neurológicos y oncológicos en el contexto crítico, y destaca oportunidades para mejorar el pronóstico en UCI.

Factores demográficos y funcionales

Aunque la edad avanzada a menudo influye en las decisio- nes de ingreso en la UCI, como se evidencia en la revisión siste- mática de Foley et al.[17], en la cual se asocia con negativas de admisión, a pacientes oncológicos complicados, su rol pronósti- co es inconsistente. Por ejemplo, Marzorati et al.[5], observaron edades ligeramente superiores en no supervivientes (64 vs 61 años), sin significancia estadística, mientras que Legriel et al.[1], y Sosa-Remón et al.[3],[9] no hallaron asociaciones. Esto sugie- re que, en esta subpoblación, factores como el estadio tumoral o la comorbilidad neurológica podrían superar el impacto de la edad, lo que sugiere la necesidad de evaluaciones individualiza- das en lugar de umbrales etarios rígidos. El estado funcional de los pacientes críticos antes de que se produzca el ingreso en la UCI puede ser un factor pronós- tico importante, independientemente de la gravedad de la al- teración fisiológica que presenten al ingresar. Estudios previos de pacientes con cáncer mostraron asociación a la mortalidad mientras mayor deterioro funcional presentaban, como es el caso del estudio de Marzorati et al.[5], en su serie de pacientes con malignidad hematológica y complicaciones neurológicas

ECG: escala de coma de Glasgow; SAPS: escore fisiológico agudo simplificado (por sus siglas en inglés); LOD: disfunción orgánica lógica (por sus siglas en inglés); SOFA: escore de falla orgánica secuancial aguda (por sus siglas en inglés); RIQ: rango intercuartílico. KPS: escala funcional de Karnofsky; ACOR: área bajo la curva operador-receptor; * el nuevo modelo pronóstico integró las variables ECOG III, ausencia de reflejo

(38 fallecidos; 33,9%; p = 0,000). La aparición de una complicación neurológica aguda representa un elemento devastador en el paciente con cáncer, ya limitado por la propia malignidad y acelera de forma irreversible el deterioro del estado funcional. Eventos como el estatus epiléptico, el edema cerebral vasogénico o el ACV isquémico multifocal inducen una cascada de daño neuronal secundario mediado por excitotoxicidad glutamatérgica, inflamación neurogénica y disrupción de la barrera hematoencefálica que no solo compromete la movilidad y la cognición inmediata, sino que genera debilidad muscular difusa y fatiga crónica posaguda y aumenta el deterioro funcional en cuestión de horas a días[18],[19],[20],[21].

Soporte vital y complicaciones asociadas

El uso de vasopresores resulta uno de los predictores que mayor presencia tiene para la mortalidad en esta población, con OR que oscilan entre 6,47 y 523,83, esto expone la pre- sencia de inestabilidad hemodinámica grave y shock vasopléjico que en poblaciones neurooncocríticas se asocia a sepsis o fra- caso multiorgánico. El uso de las aminas vasoactivas como so- porte vital avanzado indica una respuesta inflamatoria sistémica descontrolada, común en neoplasias avanzadas, agravada por la disfunción orgánica así como una reserva fisiológica limitada lo cual dificulta la recuperación del enfermo[1],[14],[22].

Hasta el momento, el estudio sobre el efecto de los vasopresores en pacientes con daño cerebral son escasos y apuntan que, a pesar de lograr parámetros hemodinámicos similares con la presión de perfusión cerebral, los efectos sobre la oxigenación cerebral, el flujo sanguíneo cerebral local y el metabolismo son heterogéneos. Por lo tanto, una comprensión más precisa de la actividad cerebral de estos medicamentos es crucial para optimizar el manejo del paciente en el entorno de la UCI[23]. La VMA emerge como el predictor más robusto de mortalidad, con OR que varían de 6,58 a 484,62 en múltiples estudios. Esta asociación refleja no solo la gravedad subyacente asociada al fracaso respiratorio por encefalopatía o sepsis, sino también riesgos inherentes a la dinámica ventilatoria como la liberación de mediadores inflamatorios que exacerban el daño cerebral secundario, elementos descritos en modelos experimentales[24],[25],[26]. En el contexto oncológico, en el cual la inmunosupresión agrava estos mecanismos, estrategias ventilatorias protectoras, adaptadas a la fisiopatología neurocrítica, podrían mitigar los riesgos descritos, aunque la evidencia aún resulta limitada. Una de las principales cuestiones en relación al soporte vital resulta la VMA en pacientes neurocríticos. Una estrategia de soporte vital que puede inducir efectos dañinos a nivel neurológico debido a las interacciones fisiológicas complejas entre los compartimientos venosos intratorácicos e intracraneanos. Adicionalmente, la seguridad y eficacia de diferentes terapias de rescate pulmonar como las maniobras de reclutamiento alveolar y el uso de posición en decúbito prono no han sido bien establecidas en esta población. El uso de una estrategia ventilatoria inadecuada desencadena la liberación de determinados mediadores inflamatorios al torrente sanguíneo que es detectada por el cerebro y genera una respuesta que empeora el daño pulmonar primario y/o cerebral secundario[24],[25]. En pacientes con cáncer, se conoce que la falla respiratoria aguda es actualmente la principal causa de ingreso en la UCI, incluso por encima de cualquier otra complicación respiratoria que requiera ingreso en pacientes no oncológicos. Su incidencia varía de 5% a 55% en pacientes con malignidad hematológica y tumores sólidos y de 42% a 88% entre aquellos sometidos a trasplante medular[27]. Un metaanálisis reciente conducido por Huaringa et al.[28], tuvo como objetivo determinar factores pronósticos en pacientes con tumores sólidos bajo VMA. Se incluyeron 22 estudios que acumularon 3.115 pacientes. La supervivencia media de la UCI fue del 32,4% y la supervivencia a largo plazo fue del 10,2%, este estudio expone la elevada mortalidad asociada a lo pacientes oncológicos de forma general. La fisiopatología de la VMA en pacientes con falla neurológica involucra depresión central del drive respiratorio por edema cerebral o encefalopatía, combinada con complicaciones periféricas como neumonía aspirativa o sepsis inducida por inmunosupresión. Estudios experimentales mostraron que la lesión cerebral puede ser exacerbada durante la VMA por liberación de ATP, activación del receptor P2Y1 y, por lo tanto, promover la liberación de dopamina[18],[19],[26].

Escalas pronósticas y consideraciones específicas

Las escalas pronósticas generales como APACHE II/III/IV, SOFA o SAPS II demostraron utilidad moderada en esta sub-población de pacientes oncológicos con complicaciones neurológicas, al identificar consistentemente puntuaciones más elevadas en los no supervivientes[2],[9],[14],[15]. Sin embargo, su rendimiento discriminativo resultó limitado (ACOR generalmente inferior a 0,85), probablemente por su diseño orientado a pacientes críticos generales, sin ponderar adecuadamente variables neurológicas específicas como HIC, ausencia de reflejo pupilar o deterioro rápido del estado funcional inducido por daño cerebral agudo[3],[9]. Esto también sucede cuando se prueba estos modelos en poblaciones con cáncer en estado crítico de forma general, hasta el momento la revisión sistemática de Cabrera-Losada et al.[4], resulta la más significativa, en la cual se evaluó la capacidad predictiva de las escalas utilizadas en la predicción de mortalidad en pacientes con cáncer admitidos en unidades de cuidados intensivos. Se analizaron 7 modelos de predicción de riesgo de mortalidad. La mayoría de los modelos (APACHE II, APACHE IV, SOFA, SAPS-II, SAPS-III y MPM II) subestimaron la mortalidad, mientras que el ICMM la sobrestimó. El APACHE II tuvo el valor de la razón estandarizada de mortalidad (REM) más cercano a 1, lo que indicó una mejor capacidad pronóstica en comparación con los demás modelos[4]. Para pacientes neurocríticos, la ausencia de datos específicos no permite evaluar el impacto en la mortalidad. Además, estos instrumentos incluyen variables neurológicas limitadas, como la ECG, pero no contemplan las complejidades de las emergencias onconeurológicas. En contraste, la nueva escala específica propuesta por Sosa-Remón et al.[9], que integra estado funcional previo al daño cerebral, signos neurológicos troncoencefálicos y parámetros metabólico-respiratorios, alcanzó un ACOR de 0,96, y superó a las escalas generales en esta subpoblación, lo que sugiere la necesidad de herramientas pronósticas adaptadas que combinen gravedad sistémica con componentes neurocríticos para mejorar la precisión del triage y la estimación de supervivencia en UCI neurooncológica. La inclusión de tumores primarios de SNC junto a malignidades sistémicas introdujo heterogeneidad, ya que los primeros a menudo involucran cirugía y VMA posoperatoria (Schuss et al.[10]), mientras que los segundos se asocian más a inmunosupresión y fracaso multiorgánico (Marzorati et al.[5]). Esto limita comparaciones directas, pero refleja la realidad clínica en las UCI polivalentes. Futuros estudios prospectivos deberían analizar por subgrupos estas poblaciones.

Limitaciones y fortalezas del estudio

Entre las principales limitaciones de esta revisión sistemática destacan la marcada heterogeneidad de los estudios incluidos, tanto en diseño (predominio de series retrospectivas y unicén- tricas) como en definiciones de complicaciones neurológicas y mortalidad, lo que impidió la realización de un metaanálisis cuantitativo. Además, existe una subrepresentación de pobla- ciones de adultos mayores, pacientes de países en desarrollo y complicaciones específicas menos frecuentes, así como posible sesgo de publicación al predominar estudios con asociaciones positivas. La escasez de evidencia llevó a un número limitado de estudios incluidos (11), predominantemente retrospectivos, lo que refleja la subrepresentación de esta subpoblación en la

literatura, futuras revisiones podrían relajar el umbral a ≥ 5 pacientes si surge más evidencia, aunque esto aumentaría heterogeneidad. Por otra parte, las fortalezas radican en la inclusión exhaustiva de literatura reciente, la incorporación de una nueva escala pronóstica específica con excelente discriminación, la síntesis narrativa detallada de los factores consistentes como la ventilación mecánica y signos neurológicos de gravedad y la evaluación estructurada del riesgo de sesgos, que en conjunto proporcionan una visión actualizada y clínicamente relevante para el manejo de esta subpoblación vulnerable en la UCI.

Conclusiones

Las complicaciones neurológicas en pacientes oncológicos críticos representan un desafío pronóstico significativo debido a su elevada mortalidad, lo que exige un enfoque multidiscipli- nario y personalizado en la terapia intensiva. La identificación temprana de predictores como la necesidad de soporte vital avanzado, el deterioro funcional y los signos de gravedad neu- rológica permite optimizar el triage, mejorar la asignación de recursos y facilitar decisiones éticas informadas. La necesidad de escalas pronósticas específicas promete mayor precisión en esta subpoblación y destaca la necesidad de investigaciones prospectivas multicéntricas para validar herramientas adapta- das y refinar el manejo neuro-oncológico en cuidados intensi- vos.

Referencias

1. Legriel S, Marijon H, Darmon M, Lemiale V, Bedos JP, Schlemmer B et al. Central neurological complications in critically ill patients with malignancies. Intensive Care Med [Internet]. 2010 [consultado 26/12/2025];36(2):232-40.

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